PSICOLOGÍA INFANTO-JUVENIL

La crianza de los hijos suele plantear muchas dudas y en ocasiones, los padres se encuentran desorientados ante problemas que no saben cómo abordar. En Garner Psicólogos ofrecemos apoyo profesional con el objetivo de mejorar la calidad de los niños, jóvenes y sus familias.

Algunos ejemplos de problemas frecuentes que los niños en edad escolar suelen presentar son:

- Desobediencia, rabietas, agresividad.

- Dificultades de aprendizaje (lectura, escritura,...).

- Control de esfínteres.

- Problemas de alimentación.

- Timidez, dificultades para relacionarse.

- Reacciones ante la separación de los padres.

- Celos por la llegada de un hermano.

- Duelos por muerte de personas allegadas.

- Déficit de atención e hiperactividad.

- Tristeza, ansiedad.

- Trastornos del desarrollo: espectro autista, Asperger.

La adolescencia es una etapa de transición marcada por numerosos cambios. Con frecuencia, suele ser complicada tanto para los padres como para los hijos. Algunas de las dificultades más usuales durante estos años son:

- Baja autoestima, retraimiento.

- Ansiedad, estrés.

- Problemas de conducta.

- Adicción a nuevas tecnologías.

- Bullying o acoso escolar.

- Desmotivación en los estudios.

- Trastornos de la conducta alimentaria.

- Manías y obsesiones.

- Problemas sexuales.

Cuando cualquiera de los comportamientos que presentan niños o adolescentes genera dificultades, conflictos o malestar, es recomendable acudir al psicólogo. Además, es importante la intervención en fases tempranas, puesto que evita que el problema acabe constituyendo un trastorno y aumenta la probabilidad de éxito terapéutico.

PRIMERAS SESIONES

El primer contacto entre familia y especialista se desarrolla mediante una entrevista en la que están presentes solamente los padres. De esta forma, definimos conjuntamente el motivo de consulta y analizamos las preocupaciones para determinar qué tipo de intervención es más apropiada.

En Garner Psicólogos, estamos convencidos de la importancia de recabar toda la información posible con el objetivo de elaborar un diagnóstico preciso, por lo que dedicamos bastante tiempo y esfuerzo a construir la historia de vida del menor y a comprender las dinámicas familiares.

En el siguiente paso, el psicólogo entra en contacto con el niño o adolescente para llevar a cabo una evaluación directa. Las técnicas utilizadas por el especialista varían en función de la edad del menor, pero las más comunes son la entrevista, la observación clínica del comportamiento y la aplicación de cuestionarios y tests específicos.

En resumen, el propósito de las primeras sesiones es el de realizar una valoración integral del menor y su entorno que nos permita:

- Detectar tanto sus dificultades como sus puntos fuertes.

- Emitir un diagnóstico funcional que dé explicación a esas dificultades.

- Elaborar el programa de intervención terapéutica más efectivo.

TRATAMIENTO EFICAZ

Familia y psicólogo establecen la frecuencia de las sesiones y la modalidad de tratamiento. En función del diagnóstico y de la etapa de desarrollo en la que se encuentre el menor, tanto las técnicas como las personas implicadas en las sesiones de terapia van a variar.

Normalmente, cuando las dificultades las presentan niños muy pequeños, el tratamiento suele ir enfocado a dar pautas a los padres para que una modificación en su conducta repercuta en una mejora o remisión de la problemática de sus hijos.

Con niños en edad escolar, lo frecuente es alternar sesiones de padres y de hijos. Con los niños, además de hablar, utilizamos el juego, el dibujo, las representaciones,... como formas de comunicación. Creamos un vínculo con el niño para que pueda expresarse con libertad y le proporcionamos herramientas para que pueda desarrollarse, comunicarse, aprender y desenvolverse de forma más adaptativa. En ocasiones puede resultar recomendable hacer partícipe del tratamiento al profesor, al pediatra, los abuelos u otras personas relevantes en el entorno del menor. Al trabajar en red conseguimos generalizar los resultados terapéuticos más fácilmente a todas las áreas de la vida del niño.

En la intervención terapéutica con adolescentes, ellos son los protagonistas de su propio proceso. Les ofrecemos un espacio donde no se sientan juzgados y les brindamos soporte para ayudarles a integrar los cambios a los que se enfrentan, favoreciendo que tomen la responsabilidad de sus propias vidas. Los padres también tienen su espacio, a fin de poder compartir sus preocupaciones e implicarse en el proceso terapéutico de sus hijos.

En Garner Psicólogos sabemos que cada uno de los niños, jóvenes y familias que nos visitan son únicos, por lo que siempre adaptamos el tratamiento a sus características y necesidades.