Paciente

Jan 01

Tentada estuve en varias ocasiones de asistir a la consulta de Pura. Un día pedí cita, pero la anulé. “Yo no necesito ir a un psicólogo, eso es para la gente con problemas de verdad. Esto es una tontería que me ha dado a mí. Yo soy fuerte y voy a salir de ésta sola”. Me decía a mi misma. Lo cierto es que no era así. Cada vez las palabras que resonaban en mi cabeza lo hacían con más fuerza y cada vez me exigía más a mi misma. Hasta que un día me di cuenta de que echaba de menos a esa persona alegre, trabajadora, amiga de sus amigos, fiel, luchadora, educada… Me echaba de menos a mí. Entonces supe que estaba preparada. Llamé a la consulta y pedí cita. “¿Cómo será Pura? ¿Qué le voy a contar? Va a pensar que soy tonta, que no me pasa nada”. Cuando me abrió la puerta para buscarme, me recibió con una sonrisa tranquilizadora. Al principio estaba muy nerviosa, pero la confianza que me transmitía hizo que poco a poco fuera saliendo todo lo que me había hecho llegar hasta allí. Ella, en cada uno de nuestros encuentros me enseñaba, me ayudaba, me daba nuevas ideas para afrontar mi día a día. Nunca me juzgaba pero eso sí, las cosas me las decía muy claras y eso me gustaba. La experiencia fue enriquecedora; crecí como persona y volvió a salir esa persona a la que tanto echaba de menos. Pura no me cambió, me enseñó a ser yo misma, me ayudó a quererme, a valorarme, pero sobre todo a respetarme. Entonces me dí cuenta que ir al psicólogo no es un tratamiento en sí, es una forma de reeducarte, una nueva oportunidad para aprender a valorar todo lo que uno es. Por eso, animo a todo el que crea que lo necesite, a acudir a su espacio, a conocerla, aunque sólo sea por una vez. A mí sólo me queda decir GRACIAS Pura, por todo lo que me has enseñado. Fue una decisión muy acertada la que tomé. Hoy en día, ya recuperada, sigo aplicando muchas de las claves que me enseñó. Día a día intento mejorar. Porque eso sí, Pura te hace trabajar y duro jeje.

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