Paciente

Jan 01

Cuando entré a la consulta de Pura por primera vez tenía yo 15 años, y hace ya mas de 16. Como adolescente enferma de anorexia nerviosa, la primera sensación que me provocó fue de rechazo, negación, frustración por pensar que tenía frente a mi una persona que sólo queria engordame cual animal de granja. Y es que es duro aceptar que estás enferma, y que aunque sea una enfermedad mental, no podemos empezar a combatirla si no estamos físicamente fuertes para hacerlo. Una vez comprendí esta primera y dura lección que Pura me enseñó, empecé a confiar y dejarme llevar, y lo que empezó siendo un martirio pasó a ser una necesidad. Necesitaba su experiencia,  sus consejos, su ayuda. Una ayuda desde el conocimiento,  desde la comprensión, porque Pura me entendía, me conocía. Pura me enseñó que valgo más que lo que marca una báscula, que mi vida no podía limitarse a lo que comía o dejaba de comer, me enseñó a valorarme, a quererme,  a aceptarme.
Hoy tengo una carrera, un marido una hija maravillosa y una amiga a la que puedo llamar cuando lo necesite, a la que puedo pedir un consejo, a la que me gusta visitar y saber de ella. Agradezco enormemente a mis padres por haberme obligado a ponerme en manos de esta magnífica profesional y sobre todo, magnífica persona.

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