TRASTORNOS ALIMENTARIOS. Conversando con Rosa Calvo

Entrevista

Jan 01

Vocalía de Psicología clínica
Julio Agosto 2002

<<…El cambio de mentalidad más beneficioso que podríamos promover en las pacientes sería el de aceptar que los humanos nunca podremos controlar ni superar nuestro cuerpo… pero que a pesar de no ser perfectos, tenemos derecho a querernos Y recuperar nuestra autoestima>>.

En el mes de marzo fuimos invitadas por la vocalía de Psicología Clínica del COP, las que escribimos este artículo,  Pura Hernández-Pérez e Inés Paula Ledantes, de Clínica Garner, a entrevistar a alguno/a de los conferenciantes y con motivo de unas Jornadas sobre Trastornos Alimentarios se celebraron en la Universidad de Murcia.

Elegimos a Rosa Calvo Sagardoy por varios motivos, el principal por nuestra conexión con su línea de trabajo cognitivo-conductual, y en segundo lugar porque nos parece cercana, espontánea, entusiasta. Con su lenguaje coloquial transmite fuerza y credibilidad en sus intervenciones, algunas de las cuales hemos presenciado a lo largo de la geografía española, Barcelona, Bilbao, Albacete, Málaga… Y por último en Murcia.

Rosa Calvo es doctora en Psicología Clínica y psicología en ejercicio el Servicio de Psiquiatría de la Paz desde 1974. Ha impartido la asignatura de Técnicas de Modificación de Conducta la Universidad Complutense. Es Presidenta de A.P.T.A.D. y Vicepresidenta de A.E.T.C.A, asociaciones relacionadas con la prevención, tratamiento y estudio de los trastornos alimentarios. Pionera en el tratamiento de los T.A., en los últimos años se ha dedicado a los casos más graves y resistentes de anorexia y bulimia. Recientemente ha publicado “ANOREXIA Y BULIMIA. Guía para padres, educadores y terapeutas”, sustanciosa obra, completa didáctica donde las haya, cuya lectura recomendamos a las personas interesadas en este tema.

Durante esta entrevista, llamémosla conversación ya que los roles de entrevistadoras y entrevistada difuminada hasta convertirse en una charla entre colegas con intereses y preocupaciones comunes, entre otros, abordamos temas como los factores de cronificación en relación con la mala práctica profesional, cuyas conclusiones pasamos a compartir.

Una vez instaurado el trastorno, cualquier factor que haya predispuesto su aparición y siga sin modificarse, contribuye a mantenerlo. El factor más importante para que el trastorno permanezca sin cambiar, es el mantenimiento de unas pautas alimentarias inadecuadas, por lo tanto, el tratamiento nunca debe enfocarse, exclusivamente, desde la perspectiva psicológica. Un terapeuta que crea que tratando solo los problemas psíquicos subyacentes, solucionará el problema alimentario, no está capacitado para tratar estas patologías. En el extremo contrario, si el tratamiento se enfoca exclusivamente a la comida y la ganancia de peso, lo que pudiera ocurrir en la fase de hospitalización, Y no se tienen en cuenta los factores psicológicos, no es tratamiento sino control. El ingreso debe tener unas condiciones determinadas que lo conviertan en un contexto terapéutico potenciador de la recuperación y no en un lugar de vigilancia, sometimiento y control. Un tratamiento no consiste en las acciones encaminadas a impedir la realización de conductas patológicas por control externo. Si sólo se potencia control externo pudiera ser percibido como atención a la conducta de comer – no comer produciendo un refuerzo de la patología. Si el tratamiento se realiza como una lucha contra la paciente a la que vencer este duelo siempre lo ganará la paciente. Se produciría un efecto rebote, la paciente coge peso en el hospital para perderlo al salir, pone en peligro su vida con la necesidad de volver a ser ingresada y el riesgo asociado a la aparición de  bulimia, que acrecentaría el miedo a la gordura y la sensación de incapacidad.

Así pues numerosas hospitalizaciones, en las que únicamente si utilizan programas operantes, constituyen un factor realista de cronificación, que aumentaría la resistencia de la paciente al tratamiento, el rechazo a la figura de los profesionales y la pérdida de conexión con los mismos y con los futuros, además de un sentimiento desesperanza en pacientes y familiares.

Por nuestra parte, estamos convencidas que para abordar con éxito el tratamiento de las alteraciones alimentarias es básico conocer la psicopatología asociada al cuadro, con todas sus peculiaridades y saber apreciar que no siempre se cumplen todos los criterios para el diagnóstico y aún así se requiere el tratamiento por un profesional especializado, ya que lo que realmente preocupa es restablecer las conductas alimentarias así como la estabilidad emocional que han perdido a base de “jugar” con dietas, laxantes, diuréticos… es decir, todo aquello que haya conducido a la persona a obsesionarse con la comida y/o su cuerpo.

Y es que, a pesar de conservar la menstruación, no haber variado de peso, no darse atracones… en un gran número de personas aparecen síntomas que crea malestar e infelicidad, y que es conveniente abordar, insistimos, aunque no se reúnan todos los síntomas que conforman el cuadro psicopatológico del T.A.

Con respecto a lo mencionado anteriormente, hemos de decir que con frecuencia acuden a nuestro Centro personas que por no haber sido atendidas por profesionales especializados, no se ha dado a su caso la importancia que éste requiere, perpetuándose su problema. Una intervención psicológica temprana, cuando los síntomas son recientes suele ser una garantía de éxito en la recuperación del trastorno, siempre que no haya otra psicopatología asociada.

Se hace imprescindible pues, aplicar el modelo cognitivo conductual, uno de los más eficaces en el tratamiento de los T.A., después de la fase de realimentación. La esencia de la terapia cognitivo-conductual es la enseñanza de alternativas positivas de resolución de problemas ante las posibles adversidades, que paciente y familiares, necesitas enfrentar ya que en palabras de Rosa Calvo “problemas tenemos todos, sólo varía la manera de afrontarlos”.

Dos etapas esenciales diferencia el trabajo terapéutico en general, una etapa dirigida a que la paciente incremente la autoconciencia de lo que le sucede, aprende y utiliza las estrategias de cambio aprendidas y otra etapa de prevención donde afianza las capacidades aprendidas. Todo ello integrado mediante una explicación comprensiva de las razones por las que ha desarrollado el trastorno y el significado que éste tiene  en su vida.

Así pues, el incremento de la capacidad de autodiscriminación, la reestructuración comitiva que permita un pensamiento constructivo, la exposición y prevención de respuesta de las conductas compulsivas, la aceptación realista de su imagen corporal, el entrenamiento asertivo, el aprendizaje en resolución de problemas, el descenso de la ansiedad al fracaso, la disminución de la excesiva autocrítica, el desarrollo de un pensamiento flexible que tolere la incertidumbre o el error, el cambio en las interacciones familiares, la reducción de sentimientos de soledad y el desenvolvimiento de un sentimiento de competencia, que confluyan en la creación de un sentido de identidad y autonomía personal son aspectos a considerar, a lo largo del tratamiento. En definitiva “darles autonomía, flexibilidad, responsabilidad y suprimir el control”.

El cambio de mentalidad más beneficioso que podríamos promover en las pacientes sería el de aceptar que los humanos nunca podremos controlar ni superar nuestro cuerpo, (aceptar que en trastornos alimentarios control es sinónimo de descontrol y que no-control lo es de autorregulación); pero que a pesar de no ser perfectos, tenemos derecho a querernos y recuperar nuestra autoestima, dejándose de valorar por la apariencia. Como anécdota comentaros que Rosa Calvo llevaba una cinta de colores en el pelo y la lleva con la consigna de “hay que atreverse a poner una nota discordante en tu imagen corporal y romper esquemas”. Sin duda, es un buen ejemplo para su última labor enfocada la prevención, la lucha contra la ideología del culto al cuerpo y cruzada contra el perfeccionismo en la imagen corporal.

Fue una sustanciosa charla de una hora de duración que nos supo a poco, no obstante Rosa Calvo ratificó nuestro sentimiento de competencia y de estar en el camino de la buena práctica profesional.